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Octubre 2014 – Noticias y Novedades
Historia del Oculto y Olvidado Volcán de la Puna Argentina

Primer ascenso argentino al Volcán Galán (5.912 mts), 1982. Provincia de Catamarca

- Por Christian Vitry, Montañista y Antropólogo -


Restauración Fotográfica:
Centro Cultural Argentino de Montaña, Natalia Fernández Juárez

 

Fotos: Christian Vitry

El volcán Galán es una de las montañas emblemáticas del Noroeste argentino. Ubicada fuera del circuito de los “seismiles” que caracteriza la cordillera catamarqueña, en el extremo Noreste de esta provincia en el departamento de Antofagasta de la Sierra, cerca de los salares y en plena Puna Argentina. Durante muchos años este volcán permaneció distante, oculto, casi olvidado y con muy pocas ascensiones, de hecho, durante cuarenta años solo había sido ascendido en cuatro oportunidades.

Ubicación del Monte Everest, Tibet.

Ubicación del Volcán Galán en la Provincia de Catamarca, Argentina

Ubicación de la zona del Volcán Galán en la Pcia. de Catamarca, Argentina

Ubicación de la zona del Volcán Galán en la Provincia de Catamarca, Argentina

Fue recién en la década de 1990 cuando comenzó a estar en la mira deportiva y a partir del 2000 cuando se popularizó, estando en la actualidad dentro de los recorridos clásicos de los que van a conocer Antofagasta de la Sierra y la Puna. Los vehículos llegan hasta la base de la montaña y en una jornada se puede Ascender el volcán que roza los 6.000 metros de altura.

En el año 1952 los austríacos Rolf Dangl y Antonio Stuis realizan el primer ascenso al Volcán Galán. En 1956 sus compatriotas Mathías Rebitsch y Anders Bolinder concretan la segunda ascensión y descubren en la cima restos arqueológicos de donde extraen unas estatuillas de la cultura Inca. 26 años después, en 1982, Jaime Echenique, Edmundo Moretti y quien escribe (Christian Vitry) realizamos el tercer ascenso y primero argentino. Estas tres primeras ascensiones fueron las únicas que se hicieron accediendo desde el Valle Calchaquí (Salta), cuando aún no existían caminos o huellas desde la Puna de Catamarca. El cuarto ascenso al Galán, lo realizan en 1988 miembros de la Agrupación de Montaña Calchaquí, expedición integrada por Rafael “Rudy” Bulacio, Eduardo Aroca y Angel  Ireba. En la misma expedición, Víctor Bulacio, Ricardo Barrionuevo y Catalino Soriano ascienden por primera vez una cumbre inferior del Galán. Este grupo de montañistas ingresa por Antofagasta de la Sierra y, de esta manera, se convierte en la ruta más transitada y accesible para esta montaña, quedando para la historia y el anecdotario el acercamiento de poco más de 100 kilómetros a pie desde los valles calchaquíes salteños.

Paisaje en la Quebrada de Corralito (pcia de Salta) durante la aproximación al Galán. Foto: Christian Vitry

Paisaje en la Quebrada de Corralito (Pcia. de Salta) durante la aproximación al Galán

Este 2012 se cumplen 60 años de la primera ascensión y 30 de la tercera absoluta y primera argentina al volcán Galán. En las presentes líneas pretendo recordar aquel ascenso de 1982, que fue muy importante en mi formación montañera y citar algunas partes de un largo relato (30 páginas) escrito cuando tenía 16 años. Aunque estuve tentado, no he realizado cambios en la sintaxis y expresiones, optando dejarlo con la frescura de la tinta joven de la vivencia original. Por lo que, tres décadas después,  casi me considero un co autor.


Relato de la expedición

La expedición al Galán estuvo organizada desde el seno del Club Amigos de la Montaña, presidido entonces por Roberto Vitry (mi padre) e integrada por Jaime Echenique, Edmundo Moretti y quien escribe. La información que disponíamos era muy escasa, siendo la principal fuente un libro escrito en Alemán por Mathias Rebitsch titulado “Los ídolos de plata”. En el mismo, el autor daba gran cantidad de detalles de la montaña y las actividades que realizó en la cima, sin embargo, no hacía mención del largo acercamiento de varios días para llegar a la base, solo se refería al punto de  partida que fue Angastaco y el nombre de pocos parajes. Cito a continuación algunos párrafos del informe original:

Mathías Rebisch en el campamento base del Galán observando las estatuillas incas extraídas de la cima. Las mismas se encuentran en e Museo Etnográfico de Buenos Aires. Foto: Christian Vitry

Mathías Rebisch en el campamento base del Galán observando las estatuillas incas extraídas de la cima.
Las mismas se encuentran en e Museo Etnográfico de Buenos Aires

El Dr. Rolf Dangl en la década de 1980, autor del primer ascenso al Galán en 1952, fue quien entusiasmó a Rebitsch a venir a los Andes del noroeste argentino. Foto: Roberto Vitry

El Dr. Rolf Dangl en la década de 1980, autor del primer ascenso al Galán en 1952,
fue quien entusiasmó a Rebitsch a venir a los Andes del noroeste argentino. Foto: Roberto Vitry

“Hacía tiempo que teníamos  en mente al volcán Galán, cuando finalmente se concretó nos lanzamos un poco a la aventura, a la buena de Dios, no teníamos idea de lo que  se trataba, pues las fotos del libro poco mostraban y los párrafos que hicimos traducir aportaban datos que no eran precisos. La empresa estaba en marcha y no nos podíamos detener ni un momento, a medida que transcurría el tiempo, el entusiasmo y las ganas de partir acrecentaban. Como se trataba de una expedición de más de diez días y ciento veinte kilómetros de caminata, debíamos preparar cuidadosa y detalladamente el equipo, especulando con los bultos y los gramos de más o menos de peso.”

“Esta nueva expedición o aventura mejor dicho, tenía un encanto muy especial, el encanto de lo desconocido, de lo nuevo, de aventurarnos por un lugar coco conocido, sin más datos que un libro que no entendíamos ni cinco y un mapa que poca información nos brindaba sobre el relieve, quebradas, sendas, desniveles, etc. Ese encanto propio del montañista, que lo lleva a transitar por los lugares más remotos e inhóspitos de la geografía.”

Preparando los animales cargueros en el paraje Pucará (Pcia. de Salta) desde donde se inició la aproximación que duró seis días. Foto: Christian Vitry

Preparando los animales cargueros en el paraje Pucará (Pcia. de Salta) desde donde se inició
la aproximación que duró seis días


Christian Vitry en el paraje Compuel (Pcia. de Salta) durante la aproximación al volcán Galán. Foto: Christian Vitry

Christian Vitry en el paraje Compuel (Pcia. de Salta) durante la aproximación al volcán Galán

Jaime Echenique en el paraje Compuel (pcia de Salta) durante la aproximación al volcán Galán. Foto: Christian Vitry

Jaime Echenique en el paraje Compuel (Pcia. de Salta) durante la aproximación al volcán Galán

“El 2 de abril de 1982 a la mañana temprano salimos para culminar con los preparativos a algunos negocios del casco céntrico, luego de andar un tanto conseguimos como doación caramelos, sobre de sopa, chocolates, elementos de primeros auxilios y algunas pilas. En la plaza 9 de julio, frente al cabildo histórico, gran cantidad de personas entonaban fervorosamente cantos patrios, haciendo flamear banderas de todos tamaño con mucho júbilo. ‘Las Malvinas son Argentinas’ decía en una faja de papel que nos regalaron allí, decidimos guardarla para depositarla como testimonio en la cumbre del Galán”.

La madrugada del 3 de abril fue el día de la partida, el chofer de la municipalidad de Angastaco se durmió y esperamos desde las 3 hasta las 11 de la mañana sentados en un banco de la plaza. Finalmente llegamos al pueblo de Angastaco donde fuimos recibidos por el Intendente, don Hugo Miralpeix, quien había conocido a Mathias Rebitsch y se solidarizó con nosotros, brindándonos apoyo para la expedición y disponiendo un vehículo que nos acercara a Pucará, con lo que nos ahorrábamos 30 kilómetros de caminata.

Durante la marcha, en los primeros dos días, pasamos por varios puestos donde nos deteníamos a saludar. Foto: Christian Vitry

Durante la marcha, en los primeros dos días, pasamos por varios puestos donde nos deteníamos a saludar

Edmundo Moretti y Jaime Echenique junto a la carpa tubular en un campamento cerca del límite entre Salta y Catamarca. Foto: Christian Vitry

Edmundo Moretti y Jaime Echenique junto a la carpa tubular en un campamento cerca del límite entre Salta y Catamarca

“Sentados en el patio principal de la casa de estilo colonial, muy antigua, Miralpeix nos comentaba algunas anécdotas sobre Mathias Rebitsch, quien había sido hospedado en esa misma casa. Entre otras cosas el dueño de casa dijo:

-
Era un gringo grandote,  morrudo, de tupida barba, de gran fuerza física y medio loco…! Estuvo un tiempo en este pueblo preparándose para ir al cerro, si vieran ustedes el equipo que tenía, serio y muy organizado el hombre.
-
¿Cómo nosotros? Dijo Moretti y empezamos a reír todos.
-
No es por nada ¿no? Pero sinceramente no les veo cara de que lleguen a ninguna parte, miren que para esto se necesitan agallas, eh?
-
Usted nos ve así pero somos buenos, caminamos como cabras… dijo Jaime.
-
Y vos chango, cuántos años tenés. Me preguntó.
-
Dieciséis, contesté.
-
¡Noo! Muy chico, ¡no vas a llegar ni a la base!
-
Macana, el pollo es andador, chico pero camina a la par nuestra, acotó Jaime.
-
Bueno, está bien, veremos los resultados… Si llegan a la cumbre les prometo que cuando regresen comeremos un poderoso asado.
-
Entonces va a tener que ir eligiendo el corderito desde ya, porque a la cumbre vamos a llegar, acuérdese. Dijo Moretti

Este desafío marcó bastante la expedición, más aún cuando pasaron los días y los alimentos se acababan en cantidad y calidad.

Jaime "Vicuña" Echenique, cerca del Abra de Atacamara en el límite interprovincial. Foto: Christian Vitry

Jaime "Vicuña" Echenique, cerca del Abra de Atacamara en el límite interprovincial

En el paraje Pucará nos esperaba el arriero Victorino Séquila, quien nos llevaría a destino.  El 4 de abril partimos con una mula carguera, una sillera y un burro a las 8 hs. Luego de dos días de marcha, pasamos por un paraje llamado Compuel, desde allí subiríamos por una cuesta hasta el Abra de Atacamara, que superaba los 4.000 metros y que era el límite entre Salta y Catamarca. A partir de ese momento entramos en lo que es la caldera del volcán Galán, por cierto, una de las más grandes del mundo, con 40 kilómetros de diámetro y, en la distancia, se recortaba tenuemente la silueta de nuestro objetivo. Dormimos en el río Los Patos, nos internamos por la quebrada de León, dormimos en una cueva y nos restaba un día más para llegar a la base del volcán, sin embargo allí ocurrió algo inesperado. El arriero decidió que ese era el último punto donde nos acompañaba y el motivo no era que los animales no podían llegar sino otro. En su momento no lo entendí, pero fue una gran lección que me marcó.

“8 de abril: alistamos las mochilas, bebimos mate y alrededor de las 8 hs salimos, teníamos ganas de seguir caminando sin las mochilas, entonces le sugerimos al arriero:

-
Siquilo, llevanos la carga un día más
-
Noo, hasta aquisito nomás, si sigo el cerro se enoja y larga temporal.
-
Pero cómo se va a enojar el cerro Siquilo!
-
Noo, el cerro se enoja ya van a ver.
-
Bueno, está bien, esperemos que no se enoje mucho. Nos despedimos de Victorino y echamos a andar por el pedregoso camino

Caminata de aproximación, Jaime Echenique y detrás el arriero Victorino Séquila. Foto: Christian Vitry

Caminata de aproximación, Jaime Echenique y detrás el arriero Victorino Séquila

Jaime Echenique y Christian Vitry durante la aproximación al Volcán Galán durante la primera expedición argentina en 1982. Foto: Christian Vitry

Jaime Echenique y Christian Vitry durante la aproximación al Volcán Galán
durante la primera expedición argentina en 1982

La aridez era total, sin embargo un paisaje hermoso, único, daba la sensación de estar en la luna o algún planeta, desolado, de color rojo grisáceo, grandes rocas solitarias y dispersadas, un silencio penetrable y un cielo sin ninguna nube. Daba la sensación de ser una inmensa pintura, un cuadro, una foto. De vez en cuando algunos suris o guanacos rompían la quietud del ambiente.

El 9 de abril temprano, asomamos la cabeza y nos dimos con la sorpresa de que estaba todo blanco, nevado con una capa de 10 cm de espesor. Mientras desayunábamos en el interior de la carpa, recordábamos las palabras del arriero y solo atinamos a decir ¡se enojó el cerro!

Nuestra meta en esa jornada era llegar a alcanzar una altura intermedia donde podamos montar un campamento, para luego el próximo día alcanzar la cumbre. A las 14 hs decidimos armar campamento, pues el objetivo que nos habíamos fijado estaba superado, el buen aclimatamiento nos permitió ganar más altura en menos tiempo. Descansamos y nos recuperamos, aparentemente la cumbre estaba cerca y decidimos atacarla ese mismo día, pues eran recién las 15 hs y el tiempo sobraba, en caso de no llegar zarparíamos nuevamente al día siguiente.

Edmundo Moretti, Christian Vitry y Victorino Séquila comiendo choclos del lugar. Foto: Christian Vitry

Edmundo Moretti, Christian Vitry y Victorino Séquila comiendo choclos del lugar

Nos equipamos y cargamos mi mochila con los testimonios, las cámaras fotográficas, algo de alimento y agua. No había transcurrido una hora de marcha que inesperadamente nos encontramos a unos pasos de la cúspide, nos abrazamos los tres y dimos un esforzado trote hasta llegar al objetivo tan anhelado. Un fuerte abrazo, un apretón de manos, sin palabras, un nudo en la garganta y tal vez una lágrima en la mejilla. La emoción y alegría eran muy grandes, nuestro sueño se había cumplido!

En un pircado observé una ata de chocolate totalmente oxidada, la abrí y extraje un papel escrito y una tarjeta personal, ambos poseían un color amarillento de viejos.

Lo veíamos y era increíble! Los testimonios de la primera y segunda ascensión, de Rolf Dangl con Antonio Stuis en 1952 y Mathías Rebitsch con Anders Bolinder en 1956 respectivamente. El júbilo era mayor aún, luego de 26 largos  años esa cumbre no había sido hollada por nadie, éramos los primeros argentinos en hacerla, además los testimonios tenían un gran valor, un valor histórico y más para nosotros ya que nos guiamos del libro de Rebitsch para ascender el Galán.

Depositamos un libro de cumbre con nuestros testimonios, sacamos una bandera argentina y una faja de papel que decía “las Malvinas son Argentinas” y así rendimos nuestro humilde homenaje a esta provincia hermana haciendo flamear nuestra enseña patria por primera vez en ese volcán.

Campamento de altura ubicado a más de 5.000 metros, desde este punto se partió hacia la cima del Galán en abril de 1982. Foto: Christian Vitry

Campamento de altura ubicado a más de 5.000 metros, desde este punto se partió hacia la cima del Galán en abril de 1982

El 10 de abril desmontamos el campamento y empezamos a regresar a toda velocidad, ya que los alimentos se estaban terminando. El día 11 nos encontramos con el arriero y para entonces ya nuestro alimento se había terminado. Victorino nos convidó charqui (carne disecada al sol) y panes caseros. Al día siguiente ya estábamos entre fértiles valles de donde nos pudimos proveer de algunos frutos de los moradores locales (duraznos, manzanas, nueces, alguno higos tardíos, uvas), hasta finalmente llegar a Angastaco.

“Al llegar nos enteramos que el intendente no estaba, hablamos con las autoridades y nos hospedaron en el albergue municipal. Con lo poco que nos quedaba de dinero compramos pan, mortadela y picadillo. A pesar de esto, teníamos hambre.

Christian Vitry en la cumbre del Volcán Galán, 1982. Foto: Christian Vitry

Christian Vitry en la cumbre del Volcán Galán, 1982

13 de abril: cerca del medio día salimos a la plazoleta para caminar un poco y tratar de ubicar a alguien que viaje para Salta. Allí nos hicimos amigos de un hombre de apellido Arcelán, que trabajaba en la usina, esto nos invitó a almorzar. Un guiso de papa con carne de cordero, ¡exquisito! ¡´que lindo volver a sentir el gusto de la comida bien preparada!, los platos quedaron resplandecientes con un brillo casi espejado. En lo mejor de la sobre mesa apareció Miralpeix quien nos felicitó por la conquista del Galán e informó que en pocos minutos partía para Salta, de inmediato preparamos las cosas y dejamos todo listo para la retirada. Nosotros esperábamos que de un momento a otro diga –¡muchachos vamos a comer el asado que les prometí!- y de solo pensarlo se nos hacía agua la boca. Pasó el tiempo y nada…, nos despedimos de los amigos del pueblo y final y decididamente,… nada!!! El asado había pasado al olvido. Por suerte la camioneta tenía cúpula, la que nos protegía del viento y  frío. En Cachi paramos un rato, nos abrieron la cabina y bajamos. Hasta el momento nos veníamos aguantando el hambre perfectamente, pero Miralpeix de una de las tantas cajas que había alrededor de nuestro equipo extrajo una de la cual sacó una torta y nos convidó… ¡para que! Esto nos abrió el apetito en gran forma y parecíamos pirañas en busca de alimento.

Proseguimos el viaje y empezamos a sentir un rico olor a comida. -No puede ser, es nuestra imaginación-, nos decíamos tratando de convencernos. Pero no!, el olor estaba y el hambre no nos hizo medir las consecuencias. Caraduramente abrimos una de esas cajas y nos dimos con un fabuloso tesoro… o regalo de Dios.

-
¡son empanadas! Dijo Edmundo,
-
¿qué? Respondimos a dúo con Jaime.
-
Bueno, si le sacamos uñita no se va a dar cuenta ¿no?
-
No! Comamos, después si pregunta le decimos que es por el asado

Echenique, Vitry y Moretti en la cumbre del Volcán Galán, 1982. Foto: Christian Vitry

Echenique, Vitry y Moretti en la cumbre del Volcán Galán, 1982

Echenique, Moretti y Vitry en la cumbre del Volcán Galán, 1982. Foto: Christian Vitry

Echenique, Moretti y Vitry en la cumbre del Volcán Galán, 1982

Una vez terminada la caja, abrimos otra y… ¡Pollo al spiedo!... se repitió la historia.
No conformes con eso abrimos otra…

- ¡El postre! Dijimos y las mandarinas y naranjas lentamente se extinguían de la cajita.

Era de noche, llovía, la camioneta se detuvo en la hostería del Maray, Miralpeix abrió la compuerta  sacó una caja de alimento. Nosotros nos hacíamos los dormidos y el corazón nos palpitaba aceleradamente… la dejó y seguimos viaje, ¡suerte la nuestra! Había tomado una caja no violada por nosotros.

Nuestro arribo se produjo a las 23 hs, era día de reunión del club, con gran alegría nos recibieron todos, quienes nos felicitaron y acribillaron a preguntas. Y así, disfrutando estos gratos momentos pusimos fin a esta exitosa expedición o aventura que nos permitió vivir y compartir hermosos días, que los recordaré toda la vida.”

Christian Vitry, abril de 1982

Testimonio de la primera ascensión al Volcán Galán, dejado por Rolf Dangl en 1952. Foto: Christian Vitry

Testimonio de la primera ascensión al Volcán Galán, dejado por Rolf Dangl en 1952

Testimonio de la segunda ascensión al Volcán Galán. Se aprecia el nombre de Mathias Rebitch y las fechas en que estuvo en la cima del Galán. Foto: Christian Vitry

Testimonio de la segunda ascensión al Volcán Galán.
Se aprecia el nombre de Mathias Rebitch y las fechas en que estuvo en la cima del Galán



Área Restauración Fotográfica del CCAM: Natalia Fernández Juárez

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