Cerrar
Julio 2014 – Noticias y Novedades
Los secretos de la aclimatación

La importancia de conocer la fisiología humana en la altura

- Por Dr. Horacio Vivaldi -

Para aquellos amantes de la montaña interesados en escalar por arriba de los 3000 mts. es importante conocer los conceptos básicos de la fisiología humana en la altura.

 Expedición NATURGAS/BBK al Nuptse en los Himalayas Nepaleses (Integrantes: Iñurrategi, Vallejo y Zabalza), 2012.
Foto: www.basqueteam.com

Si bien en la altura se desencadenan fenómenos fisiológicos complejos, la mayor parte de éstos (y  los más importantes),  están al alcance de ser comprendidos por montañistas que  no sean médicos. Una vez comprendidos esos conceptos, es fácil recordarlos e integrarlos durante la planificación de una futura ascensión. También nos ayudará a tomar decisiones conscientes en el terreno, sobre todo como evaluar nuestras capacidades, protegernos  y adquirir lo que podríamos llamar “conciencia situacional” donde el individuo “sabe lo que ocurre para poder figurarse lo que debe hacer”. Adam, E.C. (1993). [Cuando uno sabe que es lo que le esta pasando, a sí mismo o a otro miembro de la cordada, puede identificar las luces de alarma que emiten los síntomas.  Es bien sabido que si uno se pasa todos los semáforos rojos, tiene muchas chances de tener un accidente. Las luces están, hay que saber leerlas.

Una de las primeras y mas dramáticas experiencias para estudiar los efectos de la altura la vivió Gastón Tissandier, un francés pionero de la aeronáutica quien, en un ascenso en globo a 8600 mts. en el año 1875, perdió la audición en forma permanente y a sus 2 compañeros de ascensión. Fue una manera muy dura de comprobar  los efectos de la altura en el organismo.

En su libro Upon that Mountain (1938) Eric Shipton dice:
“Parece que hubiera un cordón dibujado  alrededor de la parte superior de esos grandes picos mas allá del cual ningún hombre puede ir.  La verdad, por supuesto, se basa en el hecho que a alturas mayores a los 25000 pies  (7622 mts.) los efectos de la baja presión atmosférica sobre el cuerpo humano son tan severas que una ascensión de un grado de dificultad alta es imposible, y que las consecuencias de una tormenta moderada puede ser mortal; que únicamente unas condiciones ideales de la nieve y la meteorología ofrece una escasa chance de éxito, y que en el ultima parte del trayecto nadie está en condiciones de elegir ese día”.

Campamento en Kilimanjaro National Park (Tanzania). Foto: www.muztag.es

Campamento en Kilimanjaro National Park (Tanzania). Foto: www.muztag.es

 Camino hacia el campamento de altura, Domuyo , Neuquén. Foto: www.domuyo2010.blogspot.com.ar

Es claro que los problemas generados por la altura han sido reconocidos desde larga data por científicos y exploradores. Es un colosal oponente en una ascensión a gran altura. Vemos por qué.  

La atmósfera es el gas que rodea la tierra al que llamamos comúnmente  aire. Ese aire pesa, y a la fuerza que ejerce ese peso la llamamos presión atmosférica.  A medida que ascendemos la cantidad de aire por arriba de nosotros disminuye, y con ello disminuye la presión atmosférica. El aire se comprime por su propio peso y ello determina que sea más denso cuanto  más cerca este de la tierra. Es decir, que por unidad de volumen hay mas átomos de gas abajo que arriba.

La atmósfera esta dividida por su composición en  4 capas: La tropósfera (donde vivimos), la estratosfera, la mesosfera y la ionosfera. Los jets comerciales vuelan en el límite inferior de la estratosfera, y algunas aves migratorias también lo hacen. Sin embargo el hombre  tiene un límite en su adaptación a la altura y es muy difícil encontrar poblaciones estables por arriba de los 5000 ms.

Nuestra vida, incluso en las montañas más altas, se desarrolla en la tropósfera, así que, salvo por los cambios en las condiciones meteorológicas,  poca importancia tiene para nosotros lo que pasa en la estratósfera. Sin embargo hay otra división que tiene una importancia fundamental, las cuatro capas fisiológicas de la atmósfera.

Aclimatación en campamento. Foto: www.summitpost.org

Aclimatación en campamento. Foto: www.summitpost.org

Primer Campamento sobre la Cañada Cazadero Oeste (aproximadamente 5.200 mts.). Al fondo a la derecha las cumbres de los volcanes Dos Hermanas, Catamarca. Foto: Glauco Muratti

Zona indiferente o zona fisiológica: desde el nivel del mar hasta los 3048 mts. El organismo se adapta a la altura. Hay un aumento detectable de la frecuencia cardiaca y la frecuencia respiratoria. Se comprueba además una disminución en la visión nocturna. Así que si Ud. sale o llega de noche, aun a alturas menores, es bueno saber que su visión no será tan buena.

Zona compensatoria: de 3000 mts. a 4500 mts. El organismo trata de adaptarse, pero la eficiencia y la performance se ven afectadas. Hay alteraciones del juicio y la  coordinación muscular.

Zona de disturbios: 4500 mts. a 6000 mts. : Aquí el organismo ya falla en adaptarse y se enferma. Provienen mareos, somnolencia, visión túnel y cianosis (coloración azulada de las mucosas y la piel). Se agrava la dificultad para razonar y la coordinación muscular. Se compromete el lenguaje.

Zona crítica: 6096 mts. a 9000 mts. : Los mecanismos de adaptación claudican. Hay confusión mental, incapacitación puede haber pérdida de conciencia convulsiones y puede ocurrir la muerte.
Sin duda un aclimatamiento adecuado atempera estos síntomas y permiten al escalador, dependiendo de la altura a la que se exponga y a la velocidad de ascenso, adaptarse parcialmente a la altura. Sin embargo todos, cada uno de acuerdo a su tolerancia, desarrollaran síntomas a medida que asciendan a grandes alturas.

Es interesante ver en la siguiente tabla como se modifica la capacidad de los individuos no aclimatados (McFarland 1972)

Nevado del Aconquija, Tucumán - Catamarca. Foto: Jaime Suarez

Si bien existe una cierta mejora en los escaladores aclimatados, no llegan a normalizarse completamente. Es llamativa la reducción de la agudeza visual, el acortamiento del lapso de atención y las alteraciones de la memoria, así como las de la habilidad aritmética y la toma de decisiones. Un escalador que no ve bien, se distrae, se olvida, se equivoca en sus cálculos y además decide mal se encuentra en franca inferioridad de condiciones con respecto a sus capacidades a nivel del mar. Esto no es tan ostensible para el escalador como los son otros síntomas más evidentes, como el cansancio, la falta de aire o el dolor de cabeza; sin embargo están presentes en forma inadvertida y pueden explicar por qué decisiones que tomó en la altura puedan ser incomprensibles para ese mismo individuo a nivel del mar. Un escalador sometido a circunstancias desfavorables y consciente de estas limitaciones puede consultar a sus compañeros de escalada, ya sea los de su cordada o a aquellos en campamentos inferiores.

Darío en uno de los campamentos de altura. Foto: Darío Bracali y Christian Vitry

El alpinista español, Carlos Soria durante el ascenso al Gasherbrum I, 2009. Foto: www.lequipe.fr


Hipoxia

Es la deficiencia de oxígeno en los tejidos que impide su fisiología normal. Sus causas son variadas. En la montaña, en un individuo sano, suele deberse a la altura, la llamamos hipoxia hipobárica (por ser debida a una baja presión atmosférica).

Camino al Chañi Chico. Foto: César Wayar

Aclimatación alta montaña. Foto: www.summitpost.org, www.alanarnette.com

¿Por qué se produce hipoxia por baja presión atmosférica?

Para saberlo debemos conocer un poco de fisiología. Veamos esta vez el proceso desde el “cliente final”, la célula, hacia atrás.

La célula, la unidad anatómica y funcional de los seres vivos, depende para sobrevivir de un flujo constante de oxígeno. También necesita que se elimine un producto de su metabolismo, el anhídrido carbónico. Ello se logra intercambiando los gases a nivel de los capilares, pequeños vasos con paredes delgadísimas que permiten el paso de los gases. Por los capilares circulan los glóbulos rojos que tienen un pigmento, la hemoglobina responsable de transportar el oxígeno en la sangre. La hemoglobina se une al oxígeno y lo entrega a la célula. El anhídrido carbónico, un gas muy difusible es transportado disuelto en la sangre sin necesidad de un transporte especializado.

Luis Carabelli, Espeleólogo Instructor. Rescate en cavernas

Equipo para medir la saturación de oxígeno

Los pulmones ponen en contacto (en sus pequeños sacos llamados alvéolos) al aire con la hemoglobina de los glóbulos rojos. Imaginemos a los glóbulos rojos como una flota  de camiones que pasa por la fábrica y se llena a nivel de los alvéolos de su carga. Si todo va bien los camiones salen prácticamente todos cargados. La eficiencia del plumón es de un 98%, por lo cual el 98% de los glóbulos rojos están cargados de oxígeno. Llamamos a eso la saturación de oxígeno. La medimos con un pequeño aparato de bajo peso y de precio accesible, el oximetro de pulso.

Una saturación del 98% es normal a nivel del mar. Sin embargo a medida que subimos la presión que ejerce el oxígeno en el alvéolo cae. Al haber menos carga disponible los camiones salen parcialmente cargados. Cae la saturación de oxígeno. Llega menos oxígeno a la célula que comienza a tener dificultades.

El organismo apela a numerosos recursos para normalizar el aporte de oxígeno. Entre ellos aumenta la velocidad de circulación de los glóbulos rojos aumentando la frecuencia cardiaca (si bien hay camiones vacíos, al circular más en la unidad de tiempo se logra compensar la ineficiencia), aumenta la frecuencia de la respiración, aumenta la extracción de oxígeno por la célula etc. Si le dan tiempo (unas 2 semanas) aumenta el número de glóbulos rojos.

Es por ello que conocer la saturación de oxígeno en la sangre es de suma utilidad en los escaladores.

Si volvemos a  las capas fisiológicas de la atmósfera y la correlacionamos con la saturación veremos los siguientes valores.

  • Zona indiferente: desde el nivel del mar hasta los 10,000 pies (3048 m): ..... 98% a 90%

  • Zona compensatoria: de 10,000 pies (3048 m) a 15,000 pies (4572 m):........ 90% a 80%

  • Zona de disturbios: 15,000 (4572 m) a 20,000 pies (6096 m):...................... 80% a 70%

  • Zona crítica: 20,000 (6096 m) a 30,000 pies (9144 m): ............................... 70% a 60%

  • Esto es muy útil para saber donde nos encontramos situados fisiológicamente; en principio basta con mirar el oxímetro y correlacionarlo con la tabla. La lectura con el oxímetro debe hacerse con precisión, sin que existan factores que dificulten la circulación en los dedos (usualmente el lugar de lectura) tales como anillos, sogas enrolladas y frío. También hay que repetir las lecturas varias veces a distintas alturas y tratar de determinar el rango de saturación individual a las distintas alturas, tanto en reposo como en ejercicio. Una caída manifiesta en la saturación a una altura estacionaria debe considerarse un signo de alarma.

    Hay que tener presente que individuos bien aclimatados, (en especial nacidos en altura que han desarrollado cambios evolutivos y los escaladores profesionales de los 8000 que han desarrollado cambios adaptativos) pueden tolerar saturaciones mucho más bajas, en algunos casos extremos cercanas al 50%. El mecanismo de compensación adaptativo está basado en la capacidad de aumentar a frecuencia respiratoria y lavar el anhídrido carbónico. Esto genera una alcalosis que puede aumentar la afinidad de la hemoglobina por el oxígeno.

    Equipo de oxígeno

    Equipo de oxígeno

    Para realizar la aclimatación se recorre del Campamento I al Campamento II (6500m), unos días allí y luego se vuelve a bajar. Manaslu, Nepal. Foto: www.ceibal.edu.uy

    Campamento Base del Everest, utilizado para aclimatación. Foto: www.diariolibre.com

    Tanto aquellos que han desarrollado cambios adaptativos como los que han hecho cambios evolutivos tienen limitaciones por arriba de los 6000 m. A partir de allí los mecanismos de compensación solo prolongan la sobrevida, pero no permiten una permanencia prolongada. El organismo empieza inexorablemente a deteriorarse, cuanto más alto, más rápidamente.

    Hay algunas situaciones de las cuales la saturación no nos informa. Si estamos anémicos, p. ej. Es decir tenemos pocos glóbulos rojos, estos pueden estar saturados a nivel normal y así expresarlo el oximetro. Sin embargo al haber pocos glóbulos rojos es poco el oxígeno que se transporta y la célula puede sufrir hipoxia con una saturación normal.

    Otra causa de hipoxia que hay que tener en cuenta es la intoxicación por monóxido de carbono, (algo que puede ocurrir por ejemplo al cocinar en una carpa cerrada); la hemoglobina de los glóbulos rojos “prefiere” el monóxido de carbono y se liga a él, aun estando presente en pequeñas cantidades. No hace falta estar muy grave para perjudicarse con ella. Un pequeño porcentaje de hemoglobina inútil (ligada al monóxido de carbono) puede hacer una gran diferencia cuando se exige el organismo hasta su límite. Esto se da también en los fumadores (y conductores de vehículos con mala ventilación), quienes al aspirar monóxido de carbono en forma habitual se van intoxicando en forma crónica. Tienen así parte de su hemoglobina ligada a monóxido de carbono lo que genera que tienden a adaptarse peor a la altura. Su organismo, por así decirlo, esta fisiológicamente “mas alto” que otro de un no fumador, a pesar de estar ambos a la misma altura a nivel del mar. Fumar es una gran desventaja para el que piensa exponerse a grandes alturas. Un escalador puede sentirse más débil en relación a lo que estuvo con un esfuerzo similar realizado a igual altura en el pasado reciente. A veces la explicación puede estar en el mal escape del vehículo que lo llevo hasta allí.

    Glacier du Geant (Mont Blanc, Alpes franceses). Foto: www.summitpost.org

    Glacier du Geant (Mont Blanc, Alpes franceses). Foto: www.summitpost.org

    Campamento de Plaza Canada, Aconcagua, Mendoza. Foto: www.mountainduck.com

    Porteo hacia el campamento Nido de Condores, Aconcagua, Mendoza. Foto: www.mountainduck.com

    Por qué la administración de oxígeno mejora los signos de hipoxia? La respuesta puede parecer obvia, si le falta oxígeno le damos oxígeno. Esto es correcto, pero vale la pena detenerse un poco más en este concepto.

    El aparato respiratorio y el circulatorio están al servicio del cliente final, la célula. Deben llevarle oxígeno y nutrientes, siendo el oxígeno un suministro mas critico que los nutrientes. La célula no acumula oxígeno. Volvamos a ver este proceso ahora desde el oxígeno presente en el aire que respiramos hasta que llega la célula. El aire tiene un 21% de oxígeno, 78% de nitrógeno, y 1% de gases raros (argón, CO2, hidrógeno, neón, helio) en pequeños porcentajes. El nitrógeno, a pesar de ser el mayor constituyente del aire es inerte para este proceso. Los gases difunden de acuerdo a la presión de cada gas. Quiero decir que cada uno trabaja por separado. Así el oxígeno tiene una presión que denominamos presión parcial acorde a la presión total atmosférica multiplicado por su porcentaje. Su porcentaje es constante en la tropósfera: 21 %; lo que cambia es la presión atmosférica cuando ascendemos. A nivel del mar la presión parcial de oxígeno es: 760 mm X 21% = 159,6 mm Hg., eso es lo que respiro ahora, sentado mientras escribo a nivel del mar. La  presión que “hace fuerza” para entrar a la sangre difundiendo a través de la membrana delgada del alvéolo. Al alvéolo no llegan los 159, 6 mm HG, sino un poco menos ya que hay vapor de agua y anhídrido carbónico. Llega una presión parcial de oxígeno aproximadamente de 103, lo que alcanza perfectamente para difundir y “cargar” a casi todos los glóbulos rojos con oxígeno. Pero al elevarnos y disminuir la presión atmosférica las cosas cambian para mal. A 3048 m (10000 pies) la presión atmosférica baja a 523 mm Hg y por lo tanto la presión parcial de oxígeno en el aire inspirado baja; haciendo el mismo calculo que antes esta vez con una presión atmosférica menor: 523 X 21% = 109,83.  Al alvéolo llegan aproximadamente 61,  lo cual ya es insuficiente para saturar la hemoglobina. El oxímetro nos lo hará saber. El cuerpo también.

    Tabla equivalencia Altura y Presión del Aire. Imagen: Horacio Vivaldi

    Tabla equivalencia Altura y Presión del Aire. Imagen: Horacio Vivaldi

    Si administramos oxígeno lo que en realidad estamos haciendo es  aumentar el porcentaje del mismo en el aire inspirado; llamamos al porcentaje de oxígeno inspirado "fracción inspirada de oxígeno”. Si la subimos de 21%  (la concentración normal en el aire) a 30%  la situación mejora, la presión parcial de oxígeno en el aire inspirado sube a 157 mm Hg, casi la misma que a la del nivel del mar.

    Los escaladores del Everest suelen llevar un equipo  de oxígeno que suministra flujos variables, entre 1 a 4 litros por minuto con incrementos de ¼ litro. Al aumentar el flujo aumenta el % del mismo en el aire inspirado. Esto tiene un límite pues aun respirando oxígeno al 100%, algo técnicamente muy difícil de conseguir y a la larga tóxico, la presión atmosférica puede ser tan baja que el 100% de muy poco es eso, demasiado poco (ver cuadro adjunto).

    No todas las células son igualmente susceptibles a la hipoxia. Cuanto más especializadas, más sensibles. Las neuronas, son extremadamente sensibles. La hipoxia prolongada puede matarlas. M. Regard  (1998) del Hospital Universitario de Zúrich estudió a 8 escaladores de clase mundial que habían escalado montañas de más de 8500 mts. sin oxígeno suplementario. Efectuó tests neurofisiológicos y concluyó que 5 tenían una moderada disminución en la concentración, la memoria a corto plazo y la capacidad de variar conceptos y controlar los errores. No encontraron otros defectos, lo cual los hizo pensar que el daño se situaba a nivel de estructuras cerebrales a nivel bifronto-temporo-limbico. La exposición repetida a gran altitud puede causar trastornos cognitivos persistentes. Esto fue en escaladores exitosos, distinto y peor es sin duda en aquellos que han tenido dificultades durante su escalada. Todo esto es necesario conocerlo para tomar una decisión ilustrada.

    Carlos Soria en su ascenso al Annapurna, Nepal. Foto: www.deportesonline.com

    Campamento base camino a Monte Everest. Foto: http.valueversity.files.wordpress.com

    Campamento base camino a Monte Everest. Foto: http.valueversity.files.wordpress.com



    Es nuestra misión dar a conocer la Cultura de Montaña Argentina y por lo tanto es prioritario que si es utilizado nuestro material visual, acuerden con la institución su uso.
    Si están interesados en el material fotográfico del CCAM, le sugerimos que se contacten a: info@culturademontania.com.ar

    Todo el material fotográfico del CCAM es restaurado y publicado en alta resolución.


    Números Publicados de la Revista Digital de Montaña

    • Marzo 2017
      Marzo 2017 - Nº 54
    • Julio 2016
      Julio 2016 - Nº 53
    • Enero 2016
      Enero 2016 - Nº 52
    • Agosto 2015
      Agosto 2015 - Nº 51
    • Abril 2015
      Abril 2015 - Nº 50
    • Enero 2015
      Enero 2015 - Nº 49
    • Agosto 2014
      Agosto 2014 - Nº 48
    • Junio 2014
      Junio 2014 - Nº 47
    • Abril 2014
      Abril 2014 - Nº 46
    • Febrero 2014
      Febrero 2014 - Nº 45
    • Diciembre 2013
      Diciembre 2013 - Nº 44
    • Octubre 2013
      Octubre 2013 - Nº 43
    • Agosto 2013
      Agosto 2013 - Nº 42
    • Junio 2013
      Junio 2013 - Nº 41
    • Abril 2013
      Abril 2013 - Nº 40
    • Noviembre 2012
      Noviembre 2012 - Nº 39
    • Junio 2012
      Junio 2012 - Nº 38
    • Noviembre 2011
      Noviembre 2011 - Nº 37
    • Julio 2011
      Julio 2011 - Nº 36
    • Junio 2011
      Junio 2011 - Nº 35
    • Mayo 2011
      Mayo 2011 - Nº 34
    • Abril 2011
      Abril 2011 - Nº 33
    • Enero 2011
      Enero 2011 - Nº 32
    • Diciembre 2010
      Diciembre 2010 - Nº 31
    • Noviembre 2010
      Noviembre 2010 - Nº 30
    • Octubre 2010
      Octubre 2010 - Nº 29
    • Septiembre 2010
      Septiembre 2010 - Nº 28
    • Agosto 2010
      Agosto 2010 - Nº 27
    • Julio 2010
      Julio 2010 - Nº 26
    • Junio 2010
      Junio 2010 - Nº 25
    • Mayo 2010
      Mayo 2010 - Nº 24
    • Abril 2010
      Abril 2010 - Nº 23
    • Marzo 2010
      Marzo 2010 - Nº 22
    • Febrero 2010
      Febrero 2010 - Nº 21
    • Enero 2010
      Enero 2010 - Nº 20
    • Diciembre 2009
      Diciembre 2009 - Nº 19
    • Noviembre 2009
      Noviembre 2009 - Nº 18
    • Octubre 2009
      Octubre 2009 - Nº 17
    • Septiembre 2009
      Septiembre 2009 - Nº 16
    • Agosto 2009
      Agosto 2009 - Nº 15
    • Julio 2009
      Julio 2009 - Nº 14
    • Junio 2009
      Junio 2009 - Nº 13
    • Mayo 2009
      Mayo 2009 - Nº 12
    • Abril 2009
      Abril 2009 - Nº 11
    • Marzo 2009
      Marzo 2009 - Nº 10
    • Febrero 2009
      Febrero 2009 - Nº 9
    • Enero 2009
      Enero 2009 - Nº 8
    • Diciembre 2008
      Diciembre 2008 - Nº 7
    • Noviembre 2008
      Noviembre 2008 - Nº 6
    • Octubre 2008
      Octubre 2008 - Nº 5
    • Septiembre 2008
      Septiembre 2008 - Nº 4
    • Agosto 2008
      Agosto 2008 - Nº 3
    • Julio 2008
      Julio 2008 - Nº 2
    • Junio 2008
      Junio 2008 - Nº 1

    Noticias y Novedades de Montaña del CCAM


    Es nuestra misión dar a conocer la Cultura de Montaña Argentina y por lo tanto es prioritario que si es utilizado nuestro material visual, acuerden con la institución su uso.
    Si están interesados en el material fotográfico del CCAM, le sugerimos que se contacten a: info@culturademontania.com.ar

    Todo el material fotográfico del CCAM es restaurado y publicado en alta resolución.

     

    
    • Equipo CCAM
    
  • Revista Digital
  • Suscribite a Noticias de Montaña


    • Seccion Técnica & Entrenamiento
    • Seccion Guías de Montañas Argentinas
    • Sección Arqueología & Antropología
    • Sección Libros de Montaña
    • Banner Material Fotográfico
    • Publicidades de Montaña
    Acompáñanos en esta gran aventura - Sé parte del equipo de CCAM - ÚNETE AHORA